martes, 13 de mayo de 2008

Compasión ante el esfuerzo

Les sugiero la lectura del artículo de Jaim Etcheverry que critica la actitud complaciente de los padres que evitan que sus hijos se vean "exigidos" para evitarles traumas sin pensar que lo que realmente hacen es no enseñarles a superar obstáculos y a resistir frustraciones propias de la vida.
¿Qué opinan?

1 comentario:

Gisella Justribó dijo...

Muy buen tema el que planteó profe... pero creo también que es un tanto complicado, quizás lo digo porque a mi me tocó vivirlo de cerca... voy a contarles un poquito para que entiendan y espero no aburrirlos. Yo soy la mayor de tres hermanos, y todo padre, como inexperto en el tema y aprendiendo su rol, siempre practican con su primer hijo, ponen en práctica medidas más duras e inflexibles, que con el correr de los años y al asimilar como comunes, circunstancias que anteriormente los habrían escandalizado, ya no aplican tanta "mano dura". Por eso mi padre desde chica me marcó muchas reglas, que se fueron esfumando com mis hermanos más chicos. Mi hermana, bautizada por mi papá como "Lulubelo", era el pimpollito de casa, la dulce, la sensible, la frágil... la más vulnerable. Y esto a medida que pasaron los años, fueron marcando sus problemas para poder desembolverse en el mundo. En casa cuando "la Gise" traía 19 "excelentes" y 1 "muy bueno", papá miraba con cara de preocupación diciendo: "pero éste también podría haber sido un excelente"; total, "la Gise" era fuerte y podía superar ese obstáculo, y traer en el próximo trimestre todos excelentes. Pero papá no podía ser así con Lulubelo, si ella traía la libreta llenas de buenos, regulares, o lo que fuera, papá le sobaba la espalda y le decía "no importa, el trimestre con un poco más de esfuerzo te va a ir mejor". Y bueno... mi hermanito tiene mi carácter, así que los dos quedamos bien parados ante la situación. Pero Lulubelo hasta el día de hoy sufre y lucha con las múltiples trabas que tiene en todo aspecto, porque se acostumbró a que los demás hicieran sus cosas, a que no le exigieran por miedo a que se pusiera mal... gracias a Dios Luly creció y con el tiempo y los cachetazos que te da la vida, de a poco cada día se encamina mejor. A qué quiero llegar con ésto... existen un millón de padres que hoy en día no ponen límites a sus hijos, quizás porque trabajan todo el día y delegan esa obligación a otros, como una niñera, o la escuela; o quizás porque se encuentran perdidos en el desafío cotidiano de hacer lo mejor para sus hijos y no saber cómo hacerlo... después de todo nadie les enseñó a ser padres, y cuesta aprender (y mucho). Además tenemos que reconocer que cada día cuesta más lidiar con los problemas de los chicos, antes educar era más fácil, hoy los padres tienen que cubrir un montón de ámbitos y subsanar muchos conflictos que se generan en el chico constantemente, porque la sociedad todo el tiempo ofrece como mejor opción, la "cultura light". Haber, no quiero justificar con esto a padres que se desligan de su función, sino reconocer que su tarea hoy por hoy, es demasiado compleja, tienen que luchar con muchas cosas que ellos no vivieron como problemas con sus padres cuando eran pequeños, y ni siquiera sabían que alguna vez iban a tener que enfrentarlos. Digo, quizás tenemos que reconocer que como hijos de la postmodernidad, somos muy difíciles de manejar, y tenemos que asumir nuestras obligaciones, y no apuntar el conjunto de culpas hacia los papis. Nuestra capacidad para superar obtáculos y nuestro esfuerzo de cada día nos transformarán en buenos padres.